Breve Historia de la facultad

La Facultad de Economía de la Pontificia Universidad Católica del Ecuador, fue creada legalmente el 2 de septiembre de 1949, como unidad académica adscrita a la Facultad de Jurisprudencia. Más tarde, el 5 de septiembre de 1957 se transformó en Facultad.

Fue la década de los años cincuenta la época en la que se crearon las principales Escuelas y Facultades de Economía, en las principales universidades del Ecuador. Y todas ellas nacieron como escuelas dentro de las Facultades de Jurisprudencia, ocurriendo así, debido a que fueron las problemáticas económicas del mercado y los problemas sociales que debía afrontar el Estado, los estímulos que propiciaron estas iniciativas universitarias.

En efecto, la Escuela de Economía adscrita a la Facultad de Jurisprudencia de la Universidad de Guayaquil, se fundó el 16 de febrero de 1938. Seis meses después, esto es el 17 de noviembre del mismo año se transforma en la Facultad de Ciencias Económicas.

De la misma manera, la fundación de la Escuela de Ciencias Económicas, adscrita a la Facultad de Jurisprudencia de la Universidad Central del Ecuador, tiene lugar el 18 de diciembre de 1942. Y el 18 de junio de 1950 se transforma en la Facultad de Ciencias Económicas.

Por su lado, la Escuela de Economía de la Universidad de Cuenca comienza a funcionar el 6 de octubre de 1960 adscrita a la Facultad de Jurisprudencia. Y en 1965 se transforma en lo que actualmente es la Facultad de Ciencias Económicas, con varias escuelas de formación profesional.

Fue básicamente la década de los años cincuenta, la época en la cual la formación de economistas comienza a tener asidero en la universidad ecuatoriana. Se trata de una época en la que tienen lugar dos hechos económicos importantes en el País: el inicio de la producción bananera y por tanto el afianzamiento del modelo agroexportador que propició un notable crecimiento de la producción, y el inicio de una intervención del Estado de manera sistemática a través de ciertos procesos de planificación, bajo la influencia del pensamiento de la Comisión Económico para América Latina (CEPAL). Esta es, diríase una primera época de las Facultades de Economía en el Ecuador, es decir la época de su nacimiento.

Una segunda época se daría en los años sesenta y setenta, en la cual los procesos de planificación se afinan, los estudios de la macroeconomía, de la economía política y de la política económica toman mayor rigor, y con ello, la profesión del Economista cobra especial importancia, especialmente en la gestión del Estado.

Y, una tercera época condicionada por la crisis llamada de la deuda, que comenzó en los primeros años ochenta y no acaba de terminarse, en que las Facultades de Economía crecen en número, a tal punto que en la actualidad existen en el Ecuador 17 unidades académicas que otorgan el título de Economista, con la particularidad que la formación académica que procesan, con el andar del tiempo, ha ido ganando la faceta microeconómica, concretamente la gestión empresarial, en desmedro de la formación en los campos del desarrollo político y social.

Para el futuro inmediato, en el orden académico puede considerarse la existencia de una encrucijada en las Facultades de Economía del Ecuador: o continúan con una formación macroeconómica eminentemente técnica que coexiste con estudios de la gestión empresarial centrada en el objetivo de la ganancia empresarial; o, reorientan su misión hacia una formación profesional que especialice a los economistas en la investigación de las necesidades vitales y hacia los objetivos del desarrollo nacional con una visión científica integral que incluya los aspectos, técnico-económico, político-social e histórico-cultural.

Teniendo en cuenta la prolífica división del trabajo en la sociedad y la  consecuente división de las ciencias aplicadas y por tanto de las profesiones, no queda otro camino que optar –nos parece- por el segundo. Solo de esta manera se tendrá la posibilidad de afianzar el conocimiento de las problemáticas del desarrollo del Ecuador, propiciando las condiciones para que la investigación económica como parte de la ciencia social se ponga al servicio de los proyectos de desarrollo de raigambre nacional. Por tanto, los estudios de la gestión empresarial bajo el objetivo de la obtención de la ganancia privada, deben ser aspectos ciertamente conocidos suficientemente por el economista, pero el procesamiento de sus contenidos debe seguir siendo materia fundamental de otras profesiones.

Al igual que las demás actividades humanas, la economía está condicionada por las contingencias del desarrollo social; pero a diferencia de las demás, en esta actividad tienen lugar las controversias más conflictivas, situación que obedece a que su desarrollo exige el esfuerzo de todos, pero sus logros nunca han estado equitativamente repartidos. Es responsabilidad de la academia entonces, formar profesionales comprometidos con el desarrollo económico, con el avance de la ciencia, pero también comprometidos con la equidad y la justicia.

La universidad, hoy más que en otras épocas, tiene en frente sinnúmeros desafíos que afrontar: desafíos frente a la sociedad, desafíos frente al desarrollo de la  ciencia, incluso desafíos para encontrar una organización académica interna que le permita cumplir en términos adecuados  su delicada y trascendental misión.

Quito, octubre de 2009

Econ. Lucas Pacheco Prado
Decano 2008 - 2010