Publicaciones sobre Declinación de Anfibios en Ecuador
 

 
 

Taller Internacional sobre disminuciones de Anfibios en Latinoamérica

Quito, Ecuador

Nota de Prensa

Del 22 al 25 de noviembre de 1999 se desarrolló en Quito, bajo auspicio de la organización conservacionista internacional The Nature Conservancy y del Centro de Biodiversidad y Ambiente de la Universidad Católica del Ecuador, el "Tercer Taller Internacional sobre disminuciones de Anfibios en Latinoamérica".

El evento, convocado ante la preocupación internacional existente por la desaparición de anfibios (sapos, ranas y salamandras) en diferentes países del mundo, contó con la participación de 42 representantes de instituciones gubernamentales, no-gubernamentales, científicos, académicos y educadores destacados de Panamá, Venezuela, Perú, Estados Unidos y Ecuador.

Este taller tiene relevancia debido a que las desapariciones de anfibios permanecen inexplicadas. Se han propuesto como posibles causas la contaminación ambiental, la destrucción de la capa de ozono, cambios climáticos, enfermedades y destrucción de hábitats.

Los anfibios cumplen un importante papel como predadores y presas en sus ecosistemas. Favorecen el desarrollo económico de los países latinoamericanos al ser reguladores de insectos que pueden ser plagas de cultivos o transmisores de enfermedades. Además son especies apreciadas como mascotas que producen ingresos por su comercio internacional, son un atractivo ecoturístico y generan insumos para la elaboración de drogas en la industria farmacéutica.

Los participantes dieron a conocer casos de desaparición de especies de anfibios en la región. Probablemente el más conocido de estos casos es el del Jambato Atelopus ignescens de los Andes del Ecuador, cuyos últimos ejemplares fueron observados en 1988. La misma región también ha sufrido en los pasados años la desaparición de poblaciones de especies de los géneros Colostethus, Telmatobius y Centrolene. Similares desapariciones han sido observadas en otros países como Costa Rica, Panamá y Venezuela. Un indicador de la magnitud de este problema, es la desaparición de 23 especies antes abundantes en los Andes de Ecuador, en los últimos 15 años.

Como el principal compromiso acordado en el taller, puede destacarse la conformación de una red internacional para favorecer el intercambio de información y la unión de esfuerzos para la investigación del problema en Latinoamérica. Igualmente, el llamado a las instituciones y organizaciones nacionales e internacionales, a considerar el aporte de estos estudios en sus políticas y programas de apoyo y de toma de decisiones.

Este Taller es el tercero de una serie que se desarrolló en Latinoamérica, el primero en México y el segundo en Panamá, que en conjunto contaron con 90 participantes de trece países.

Para mayor información en Ecuador, dirigirse a:

Dr. Luis Coloma   Red Nacional Ecuatoriana sobre la Disminución de Anfibios
teléfono (02) 2509-573    
lcoloma@puceuio.puce.edu.ec   jambato@mail.usfq.edu.ec


Enfermedades detectadas en anfibios de Ecuador

En febrero de 1999, nuestro equipo de trabajo, en colaboración con el Laboratorio Australiano de Salud Animal, encontró en el Ecuador la presencia de una enfermedad que ataca a la piel de los anfibios. La enfermedad es producida por un hongo y se conoce con el nombre de Chytridiomycosis.

La Chytridiomycosis puede producir una alta mortalidad en poblaciones silvestres de anuros y se cree que ha sido causante de extinciones de anfibios en otras partes del mundo (Berger et al., 1998)

El diagnóstico se realiza por medio de raspados de piel y análisis histológicos. Los resultados obtenidos hasta el momento, indican la presencia del hongo en (entre paréntesis el año de colección del espécimen): Atelopus spp. (complejo ignescens) (1992 y 1993), Atelopus sp. (complejo bomolochos) (1991), Telmatobius niger (1989) y Gastrotheca pseustes (1998 y 1999).

Los especímenes afectados provienen de las provincias de Carchi e Imbabura, al norte del país y Chimborazo, Bolívar y Azuay, en el centro-sur.

En el futuro se tiene planificado hacer diagnósticos de especímenes de otras localidades y de especímenes de las localidades positivas colectados en otros años para elucidar patrones de aparición del hongo en las poblaciones.

La presencia de esta enfermedad en el Ecuador es preocupante si se considera que es el tercer país en diversidad de anfibios a nivel mundial (413 especies).


Los jambatos se fueron del páramo

Artículo publicado en EL COMERCIO, martes 28 de diciembre de 1999 C3

En el Ecuador existen 23 especies amenazadas en las partes altas. Siete especies de anfibios ecuatorianos ya no es posible encontrarlas en estas zonas.

Aquellos sapos negros con el vientre amarillo o rojo encendido ya no están más en los páramos ecuatorianos ni en el resto del mundo, pues eran únicos de este país. Su destino fue la extinción.

Las causas para su desaparición, como especie, aún se estudian. Este fenómeno es parte de una catástrofe mundial para los anfibios (ranas, sapos y salamandras) que viven en los páramos.

"Las ranas de tierras bajas, aparentemente están bien, pero debemos hacer más estudios para conocer la situación de las 410 especies presentes en el país", afirmó Santiago Ron, biólogo de la Universidad Católica.

En los páramos y estribaciones de las cordilleras se establece que por lo menos hay 23 especies de anfibios amenazadas. Este es un número muy alto si se considera que en el páramo hay 53 especies y el 93 por ciento son endémicas, es decir, que no están en ninguna otra parte. "El nivel de endemismo en los páramos es comparable solo con el de Galápagos", dijo Luis Coloma, herpetólogo.

Según Coloma, tres serían las causas principales: la alteración de su hábitat, la epidemia de un hongo y el calentamiento global. Estas razones se expusieron en el "Taller internacional sobre disminuciones de anfibios en Latinoamérica", que organizó el Centro de Biodiversidad y Ambiente de la Universidad Católica, con apoyo The Nature Conservancy, del 22 de octubre al 15 de noviembre.

Esta semana habilitaron una página en Internet para informar a los investigadores y al público los avances de la investigación. La dirección es: www.puce.edu.ec/Zoologia declinac.html

El investigador Juan Black reportaba densidades de jambatos, en el Antisana, de 50 individuos por metro cuadrado. Hasta mediados de los 80s era frecuente ver cientos de miles de ejemplares, cruzando la carretera del Parque Nacional Cotopaxi, dirigiéndose a lugares de reproducción. Estos grandes flujos desaparecieron repentinamente hasta que en 1988 se hicieron los últimos registros científicos.

En ese año Coloma y Geovani Onore, investigadores de la PUCE, recolectaron especímenes para estudiarlos. Con los años y mediante pruebas de laboratorio determinaron que un hongo que le resultaba letal estaba en la piel de los sapos; se llama batracochirium dendrobátides. No obstante, las preguntas permanecen, no se conoce de dónde vino (el hongo); y, si ya estaba en el ambiente, por qué causas nuevamente los afectó.

Además, se reportaron extinciones de anfibios en Australia, Europa, Costa Rica, América del norte... En Ecuador se habla de la desaparición en los Andes a partir de 1995. "En el tema de investigación estamos atrasados si nos comparamos con Costa Rica y Panamá, allí han identificado causas más consistentes", afirmó Ron.

 

El calentamiento global también aporta para la desaparición de estos animales. Al incrementarse la temperatura media hace que los anfibios, que se encuentran adaptados a cierta temperatura o climas específicos, se desplacen a zonas más altas y en un nuevo medio no pueden encontrar comida y mueren.

"El adaptarse a nuevas condiciones requiere millones de años de evolución, mientras que los cambios de temperatura son violentos", dijo Coloma. En otros casos este desplazamiento es mucho mas grave, porque si viven a los cuatro mil 200 metros ya no pueden subir más y desaparecen.

También inciden en la extinción de los anfibios el mal manejo de los páramos; las plantaciones con especies exóticas, como pino y eucalipto, que acidifican el suelo y el agua e inhiben el desarrollo de los renacuajos; y, la introducción de la truchas, considerados un depredador voraz.

Atelopus guanujo, Jambato de la provincia de Bolívar, Ecuador. Esta especie fue vista por última vez en 1988. ©Luis A. Coloma - Hyla Imágines  

Empero, la extinción no se la puede atribuir a una sola causa, si no a la suma de todas. Lo que sí está claro es el impacto que se está produciendo en los ambientes en los que habitan.

Los jambatos, conocidos como Atelopus ignescens por los científicos, cumplían como todos los anfibios un papel importante dentro del ecosistema. Se alimentaban de insectos y arañas, regulando su población (evitando que se originen plagas) y, a la vez, servían de alimento para otros animales como curiquingues o gavilanes pequeños.

El otro valor está en su utilidad para la ciencia. Los sapos tienen la piel desnuda y húmeda para protegerse de bacterias y hongos. Por esta razón segregan compuestos químicos que permiten eliminar estas amenazas.

Esas sustancias, incluso pueden ser usadas en la medicina humana como lo fue el caso de la epibatidina (droga que se sintetizó a partir de un sapo ecuatoriano: el epipedobates tricolor).

Pero los impactos no solo son biológicos si no culturales. "Los jambatos eran una parte importante de la vida diaria de los habitantes del páramo; creían que ellos alertaban la llegada del invierno y los usaban para curar el espanto. Además, a las rana se les usa para hacer desarrollo embriónico, ensayos de medicinas", dijo Coloma.

 

3 tipos de ranas

Marsupiales: Llamadas gastrotecas por los científicos. Estas ranas cargan a los renacuajos en su espalda y luego los depositan en charcos para que terminen su desarrollo y salgan las ranas.

Cutines: Estas ponen los huevos directamente en el suelo bajo piedras. El renacuajo se desarrolla en la cápsula del huevo y sale la ranita directamente del huevo al ambiente.

Jambatos: Estos tenían la forma tradicional de los sapos, ponían los huevos directamente en el agua para que los renacuajos se desarrollen.

 

Las plantaciones acaban con los sapos

Los anfibios son susceptibles a la acidez en el suelo o en el agua. "Estudios muestran que los cambios en el Ph (nivel de acidez) en el agua produce daños a los renacuajos. Este tipo de investigaciones se han hecho en Estados Unidos, en el Ecuador trabajos a este nivel no existen y tal vez no se los puedan hacer por que siete especies ya desaparecieron para siempre. Los resultados se pueden extra polar ya que los sapos americanos son parientes de los jambatos. Es decir, sus organismos presentan condiciones similares en lo que se refiere a la tolerancia del nivel de acidez y resistencia al frío", afirmó Luis Coloma, herpetólogo de la Universidad Católica.

¿Cómo se incrementa el Ph? Una de las causas son los pinos. Las hojas de este árbol al caer acidifican el suelo. Cuando llueve esta agua lava el ácido y por filtración llega a los ríos, riachuelos y lagunas. Los sapos al poner sus huevos en aguas más ácidas de la que pueden soportar no se desarrollan y mueren rápidamente.

Además, en los páramos con pinos hay solo un tercio de la diversidad si se los compara con los que no se han intervenido. En el caso de las ranas, hay un ejemplo claro del impacto de las especies exóticas. "En el Pasochoa, antes existían siete especies, hoy ninguna, mientras que en el Parque Metropolitano apenas hay dos y ubicadas fuera del bosque, en las quebradas y matorrales nativos, áreas de condiciones similares de altitud y temperatura", dijo el herpetólogo Santiago Ron.

La falta de alimento también limita a los sapos. Si no hay flores no hay insectos y las ranas no tienen qué comer. Por ejemplo, las ranas marsupiales que viven en las chilcas o las plantas de mora están allí por la gran cantidad de insectos que les sirven de alimento. Además, lo obtienen en las epífitas que no se encuentran en plantaciones forestales. Por último, los pinos se transforman en una barrera física y biológica para los flujos migratorios de los anfibios.