SAPOS

Ron, S. R., M. R. Bustamante, L. A. Coloma, y B. Mena. 2009. Sapos. Serie de Divulgación del Museo de Zoología. Centro de Diversidad y Ambiente, Pontificia Universidad Católica del Ecuador. 1:250 pp. English/Spanish.

With foreword by William E. Duellman

Page 140
Page 144 copy
Page 202 copy
Page 36 copy
Page 72 copy
Page 74 copy
Page 82 copy
Page 160 copy
Page 166 copy
Page 22 copy
Page 78 copy
Page 206 copy
Page 222 copy
Page 232 copy
Page 242 copy
Page 252 copy
Page 32 copy
Page 218 copy
Page 94 copy
Page 86 copy
Page 112 copy
Page 106 copy

Foreword by William E. Duellman

Many years ago (more precisely November 1966), I visited a remote village on the banks of the Río Aguarico, Santa Cecilia.  As darkness fell, I donned by boots and a headlamp and walked along a trail in the rainforest.  Everywhere I looked I saw frogs of all sizes, shapes, and colors—big green frogs that made a soft “cluck” call, large brown frogs with acute snouts that had a laugh-like call, and many kinds of small yellow frogs, some of which had red feet.  These were only the tree frogs.  By day on the ground there were various kinds of toads and poison-dart frogs.  And then there was the frog with a long, fleshy nose and what seemed like horns on its head.  Had I died and gone to heaven inhabited by the world’s greatest diversity of frogs?  No, I was in the Oriente of Ecuador.
In subsequent years I had many thrills in the humid cloud forests on both sides of the Andes, in the páramos, and on the Pacific lowlands.  Everywhere I went I found frogs, many of which were unknown to science, and I spent the best part of my professional life writing about Ecuadorian frogs, mostly in dull scientific journals that were read by a few professionals and some interested students.  Among those students was Luis Coloma, a young man who came to the University of Kansas to work with me on a graduate degree. Luis Coloma returned to Ecuador, became a professor, struggled with the academic and governmental bureaucracy, and trained and encouraged students to study frogs.  Luis and his students have not only made many scientific contributions but have endeavored to emphasize the diversity, beauty, and importance of frogs to the public through post-cards, calendars, booklets, websites, and the highly successful exhibit, Sapari.
This newest contribution, Sapos, is a delightful combination of outstanding photography and art.  It introduces the reader to aspects of frog natural history and portrays a fraction of the frog diversity in Ecuador.  The authors are to be congratulated on their presentation, and the people of Ecuador are fortunate to have such talented scientists who can convey their knowledge so concisely. The people of Ecuador also are fortunate to live in a land of such great frog diversity, but they also are obligated to maintain that diversity for future generations of both frogs and humans.

William E, Duellman
Lawrence, Kansas
29 September 2008

Prólogo por William E. Duellman

Hace muchos años (precisamente en noviembre de 1968) visité un pueblo remoto en los bancos del Río Aguarico, Santa Cecilia. Cuando cayó la oscuridad, me puse las botas y con una linterna de cabeza caminé a lo largo de un sendero en el bosque. A donde quiera que miraba veía ranas de muchos tamaños, formas y colores—ranas verdes grandes que emitían cantos suaves, ranas cafés grandes con hocicos puntiagudos que tenían un canto como risa, y muchos tipos de ranas pequeñas y amarillas, algunas con pies rojos. Esas eran las ranas arbóreas. Durante el día en tierra habían varios tipos de sapos y ranas venenosas. Y también había una rana con una nariz carnosa y larga y unas prolongaciones que parecían unos cueros en su cabeza. ¿Me había muerto y había ido al cielo habitado por la diversidad de ranas más grande del mundo? No, estaba en el Oriente de Ecuador.
En años subsecuentes tuve muchas emociones en los bosques húmedos nublados a ambos lados de los Andes, en los páramos, y en la Costa. En todos los lugares que visitaba, encontraba ranas, muchas de las cuales eran nuevas para la ciencia. Por ello, pasé la mejor parte de mi vida profesional escribiendo acerca de las ranas ecuatorianas, principalmente en insípidas revistas científicas que eran leídas por unos pocos profesionales y algunos estudiantes interesados. Entre esos estudiantes estaba Luis Coloma, un joven que vino a la Universidad de Kansas a trabajar conmigo para obtener un doctorado. Luis Coloma, luego regresó al Ecuador, obtuvo un cargo de profesor, lidió con la burocracia académica y del gobierno y entrenó e impulso estudiantes para que estudien ranas. Luis y sus estudiantes no solo que han hecho muchas contribuciones científicas sino que también se han esforzado para enfatizar la diversidad, belleza e importancia de las ranas para el público por medio de postales, calendarios, folletos, sitios de Internet, y la altamente exitosa exhibición Sapari.
Esta nueva contribución, Sapos, es una deleitosa combinación de arte y fotografía excepcionales. Introduce al lector a aspectos de la historia natural de las ranas y retrata una fracción de la diversidad de ranas del Ecuador. Los autores tienen que ser felicitados por su publicación. El pueblo de Ecuador es afortunado de tener científicos tan talentosos que pueden transmitir sus conocimientos tan concisamente. El pueblo del Ecuador también es afortunado de vivir en una tierra de tan grandiosa diversidad de ranas, pero también está obligado a mantener esa diversidad para generaciones futuras de ranas y humanos.

William E, Duellman
Lawrence, Kansas
Septiembre 29 de 2008