La extinción de ranas es la señal más clara del calentamiento global

7/8/2007

Desde 1990, científicos de todo el mundo buscan asociarse para  hallar mecanismos de conservación de especies de anfibios.

la extinción acelerada de cientos de ranas es un problema que se avanza a lo largo del continente americano.

Los primeros datos de esta amenaza se registraron en 1990, pero gracias a un informe publicado en la revista Nature, en enero del 2005, el tema empezó a debatirse a escala mundial.

La investigación, dirigida por J. Alan Pounds, del Centro de Ciencia Tropical del Parque Natural de Monteverde, en la cual participó el científico ecuatoriano Luis Coloma, confirmó que el calentamiento del planeta altera la dinámica de una enfermedad mortal de los anfibios causada por un hongo que obstruye la capacidad respiratoria de su  piel.
 
El incremento de las temperaturas de la tierra aumenta también la nubosidad en las regiones montañosas de zonas tropicales, creando las  condiciones climáticas favorables para la proliferación del hongo ‘chytrid’, que se adhiere a la piel de los anfibios y se vuelve letal para las ranas en las altiplanicies con temperaturas más frescas o durante el invierno.

Entre los cientos  de especies en peligro de extinción constan la rana grande de las cardas, la rana mono misionera, la rana mono yungueña, la rana zancuda misionera, la zancuda panza oscura, la ranita andina o rana grácil, la ranita marsupial jujeña, la marsupial pintas, la marsupial tucumana, entre otras.

En hábitats protegidos de Costa Rica, por ejemplo, la progresiva desaparición de los anfibios tomó por sorpresa a los biólogos expertos en conservación. Al menos 110 especies de ranas arlequín de brillantes colores poblaban las orillas de los arroyos  tropicales de América Central y del Sur, sin embargo, según datos del 2004, dos tercios desaparecieron en las dos últimas décadas del pasado siglo. Precisamente la rana arlequín de Monteverde, en Costa Rica, desapareció a finales de los años ochenta. Aunque la extinción del sapo dorado o rana dorada, símbolo nacional de Panamá, dio la primera señal de alarma.

Según estos datos,  casi un tercio de las casi  6 000 especies de ranas, sapos y salamandras existentes corre altos riesgos de desaparecer del planeta, lo cual no ocurre con otras especies animales. En Panamá, los bosques nubosos del volcán extinto  El Valle de Antón, 80 km al suroeste de Ciudad de Panamá, son otro foco de alarma mundial. (DCB)


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