La National Geographic captó los saltos de la rana jambato

6/29/2008

Desde hace tres meses los frondosos árboles que rodeaban al río Napinaz desaparecieron. El agua del afluente, que antes era cristalina, ahora está turbia.

Junto a la rivera reposan enormes rocas y troncos,  destruidos para habilitar la carretera  que une a Macas con General Leonidas Plaza. Esta última es la capital de Limón Indanza,  un cantón fronterizo de Morona Santiago donde el  clima subtropical humedece la piel, las casas tienen paredes de madera, los techos son de cinc  y el uso de  botas de caucho es obligatorio. Solo así se pueden   recorrer las caminos lodosos que rodean al pueblo de 12 000 habitantes.

El río Napinaz se ubica a media hora de Limón Indanza. A lo largo de la rivera se encuentra  la  última población en el país de la rana jambato, cuyo nombre científico es  Atelopus, una especie endémica que está en riesgo de extinguirse.

La coloración blanca, negra, roja y amarilla de su piel y su tamaño de apenas tres centímetros  fascina a biólogos y a   ecologistas.
También fascinó a los  periodistas de la revista Nacional Geographic que, en los últimos meses, han recorrido  México, Brasil, Estados Unidos   y la Amazonia ecuatoriana en busca de ranas que están muriendo por falta de políticas de conservación o por el hongo conocido como quítrido.

“Este hongo está afectando a muchas especies de ranas. No hay estudios que determinen de dónde proviene pero varios científicos sospechan que es un efecto del calentamiento global. Las ranas, al igual que las abejas,  son una especie de termómetro de la naturaleza. Si empiezan a morir es que algo está pasando”, explica Jennifer Holland,  periodista de 40 años especializada en Historia Natural, quien  hace una década escribe para la National Geographic.

La revista publicará a inicios del 2009 un especial sobre ranas. Con botas de caucho, libreta de apuntes y una videocámara,  la menuda periodista recorrió hace dos semanas la quebrada Napinaz junto a Joel Sartore.  Él es un fotógrafo rubio, alto y de ojos azules que ha retratado a famosos como el músico pop Michael Jackson o el cantante Johny Cash.

“Pero hace 25 años decidí especializarme en biodiversidad y colaborar activamente para la National. Ayudar en la conservación del medioambiente es un asunto de convicción y una forma de decirle al mundo que es urgente preservar el ecosistema”.

Para realizar los reportajes, Sartore utiliza tres cámaras de 14 megapíxeles cada una, 10 lentes de todo tamaño y una especie de lámpara cubierta de una tela especial que sirve para que la foto tenga colores más intensos.

“No importa si debemos tomar miles de fotografías. Lo importante es lograr un trabajo perfecto. Para estos reportajes se toman   unas 200 000 fotos, pero solo tres ó cuatro son las escogidas”.

En la quebrada del río Napinaz, Holland y Sartore recorrieron el río asombrados. Los trabajos para asfaltar la carretera de 44 km hacen que el verdor de la rivera desaparezca de a  poco. En todo el trayecto solo se escucha el ruido de las motoniveladoras que remueven la tierra agreste.

Cerca del río hay troncos y piedras que son arrojados a las quebradas luego de realizar los trabajos de ampliación.
La periodista anotó todo lo que vio y Sartore captó cada detalle: “Esto es terrible. Cerca del río están las ranas jambato pero con esto es difícil que sobrevivan. Están destruyendo su hábitat”.

En la quebrada Napinaz, un equipo de herpetólogos de la Pontificia Universidad Católica del Ecuador (PUCE)  realiza  desde el 2004 estudios para conocer más detalles  de las  jambato. Esa información fue difundida a  los periodistas de la National Geographic.

La rana jambato es una especie que busca comida  en las noches. En el día,  permanece pegada a  las hojas de los árboles. En la quebrada se contaron  200 ranas  jambato. “Un número significativo, tomando en cuenta la vulnerabilidad de la especie”, señala el herpetólogo Santiago Ron.

David Salazar, otro  especialista, está alarmado con lo que ocurre. “La gente se preguntará por qué es tan importante este lugar. En Limón se encuentra  la última población de esta especie de rana. Quizá para el próximo año no quede ninguna. Acá también hay otras especies únicas. Es indispensable un plan de conservación”.

A 20 minutos de la quebrada, ranas de color rojo, amarillo y verde -también transparentes-  brincan de rama en rama en busca de insectos. No hay que caminar mucho entre los senderos para observarlas. La ranita de cristal, por ejemplo, se caracteriza por su  vientre transparente, que  permite mirar su pequeño estómago blanco y un delgado hilo rojo que comunica a este órgano con su lengua.

La rana payaso encanta con sus colores café y amarillo,  que contrasta con los colores ocres de los árboles. Entre las rocas está la rana arborícola, la diminuta, la marina, la de riachuelo que es café…   Junto a los árboles están los estanques con cientos de renacuajos, con incipientes patas a los lados, moviéndose continuamente... 

Los colores de las ranas que habitan cerca de la quebrada Napinaz fueron captados por Sartore. Cada especie fue fotografiada, al menos, 400 veces.  La extenuante sesión de fotos concluyó durante la madrugada. “Un buen fotógrafo tiene un lema: levántate temprano y acuéstate tarde.  Estoy encantado con todo, pero quizá sea la última vez que vea a estas ranas”.

Los científicos de la  PUCE enviaron, meses atrás, comunicados a los técnicos encargados de realizar los estudios de impacto ambiental en la zona. Querían  advertirles  que, antes de construir la carretera, era necesario iniciar un plan para no afectar el hábitat de los anfibios.  “Pero no tuvimos una respuesta”, afirma  Ron.

Bolívar Polo,  técnico del Ministerio de Transporte y Obras Públicas y  supervisor de la carretera,   no estaba enterado. “Los técnicos que realizaron los estudios de impacto ambiental no incluyeron la protección a las ranas jambato”.

Detalles

La carretera de USD 19 millones sigue en construcción. El riesgo de que las ranas jambato y otras especies desaparezcan  persiste.

Quizá las fotografías que publicará la National Geographic serán el único recuerdo de este anfibio de piel color de arco iris.


 


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