- MAY. 03, 2009 - Foto - Medio Ambiente - EL UNIVERSO
Los colores de la rana Atelopus, que está en peligro de extinción, le sirven para camuflarse entre el musgo
La rana venenosa del género de las Dendrobates es una nueva especie hallada por los científicos.
Hace casi 30 años, hallar pequeñas ranas cafés con
manchas verdes, de un tamaño menor a 5 cm de largo, era común en la
cordillera ecuatoriana.
Pero desde 1980, ver este animalito
–perteneciente al género de los Atelopus– se ha vuelto casi imposible.
Así lo expresa el investigador de la Pontificia Universidad
Católica del Ecuador (PUCE), Juan Manuel Guayasamín, quien señala que
hace tres décadas en el país había 21 especies de Atelopus y
actualmente solo hay tres. La última de ellas fue hallada a finales del
mes pasado, en la evaluación ecológica rápida del sector de los Tepuyes
de Nangaritza (Zamora Chinchipe), organizada por la fundación
Conservación Internacional en la Cordillera del Cóndor.
Los
datos obtenidos sobre aves, mamíferos, plantas e insectos aún están
siendo analizados. Sin embargo, de la información procesada, el
resultado más tangible tiene que ver con las ranas, grupo en el que se
halló tres especies nuevas: una venenosa, Dendrobates (nombre
científico); una arborícola, Osteocephalus; y una especie
no identificada del género Pristimantis. Esta última pasó a ser
el vertebrado más pequeño existente en el país, pues su tamaño alcanza
los 13,6 milímetros.
Con estos hallazgos, el número de
especies de ranas en Ecuador sumaría 446, aunque se estima que hay
otras 270 en espera de ser descubiertas, según una publicación de
la PUCE, la cual ubica al país en el tercer lugar de las naciones con
mayor diversidad de anfibios, después de Brasil y Colombia.
Por
ello, indica Guayasamín, es de vital importancia trabajar en la
conservación de las ranas como la Atelopus, cuya población está
en declinación a nivel mundial. El investigador explica que en la
disminución de esta especie influyeron el cambio climático, que
elevó la temperatura de su hábitat, y la exposición a los rayos UV,
pero sobre todo, un hongo que obstruye su sistema respiratorio.
Ante
ello, investigadores de la PUCE realizan análisis para determinar
la presencia del hongo en los Tepuyes de Nangaritza, donde la presencia
de esta rana es abundante.
“Encontramos renacuajos,
hembras y machos, que garantizan su reproducción”, resalta Guayasamín,
quien destaca que el cuidado de este anfibio, así como del resto
de animales de la zona, no solo es una cuestión de conservación
ecológica, sino también social y económica. “La gran cantidad de
especies raras y endémicas puede permitir el desarrollo del
turismo como alternativa a la agricultura, ganadería o minería”, dice.
OTROS ANIMALES
Aves
Se contaron 185 especies. De estas, 9 son endémicas de la Cordillera del Cóndor y 13 están amenazadas.
Insectos
Parece haber tres especies nuevas de grillos y otro insecto que se mimetiza en hojas secas.
Mamíferos
Identificaciones
previas sugieren el hallazgo de dos especies no reportadas en el
país, un murciélago del género Sturnira y un ratón del género
Thomasomys.
Plantas
Se
halló una especie de árbol (Podocarpus) que parece estar emparentada
con la especie que se encuentra en los Tepuyes de Venezuela.