Del Mito a la Realidad: La Reforma Política en el Ecuador
1. La Reforma Política como Mito
La caída del muro de Berlín en la década de los ochenta significó
la desaparición del obstáculo final para el desarrollo del "nuevo orden"
caracterizado por la reestructuración global de las esferas económica, política y social
. Este “nuevo orden” es el Neoliberalismo como proyecto económico, político e
ideológico que defiende, mediante la recuperación de los valores del liberalismo económico
clásico originario que se elaboró a partir de finales del siglo XVIII, el siglo XIX hasta la primera guerra mundial,
la instauración de un sistema capitalista internacional basado en la liberalización; la desregularización,
la desterritorialización del capital y de las economías nacionales; el imperativo del mercado como eje organizador
de la sociedad civil; una “nueva” división internacional del trabajo y, por supuesto, la readecuación
mediante reformas del aparato estatal, que debe ser transformado en un instrumento funcional a la economía, reduciendo
su tamaño (Estado mínimo) y convirtiéndolo en una palanca de acumulación del capital.
Dejando a un lado, sin pretender restar importancia, a los elementos económicos constitutivos del Neoliberalismo, me centraré en su parte política, en las Reformas del Estado, pues son objetos útiles para entender el tema de la Reforma Política y Administrativa que ha venido siendo ejecutada en varios países de Europa, Asia y América Latina especialmente.
Pero ¿qué es una reforma política? Para autores como March y Olsen (1983: 53) la reforma política, como diseño de una ingeniería institucional, es el resultado de transformaciones del Estado, su marco constitucional, símbolos y conductas (behavoristas) al interior del sistema político en su conjunto, es decir, la reforma política es una transformación parcial o total de las estructuras, las instituciones, los comportamientos y el marco jurídico, político y administrativo que rige a todo aparato estatal.
Cuando hacemos referencia a Latinoamérica, parafraseando a Oscar Oszlak, se puede decir que los intentos de reforma política propagados desde finales de la década de los setenta y concretamente en la del ochenta, significan una transformación de ciertas características de la organización y funcionamiento del Estado a fin de dotarlo de eficiencia y eficacia. Y si bien es cierto que la historia del siglo XX de los países latinoamericanos ha estado llena de experiencias de reformas como la misión Kemmerer de los años veinte y treinta, los programas de Alianza para el Progreso en el sesenta y el setenta y las recomendaciones de la CLAD a partir del setenta y cuatro; es en 1980 y 1990 sobre todo, donde se dan dos marcadas diferencias en los principios y las acciones de reforma: a) El entendimiento del rol del Estado en este “nuevo orden”, el cual ya no es más aquel agente articulador de las esferas social y económica, tampoco es más el encargado de orientar e impulsar los procesos de desarrollo de acuerdo al nuevo imperativo del mercado. b) Las reformas a gran escala no tuvieron la misma fuerza que en regímenes anteriores, especialmente en los llamados regímenes de autoritarismo – burocrático (Oszlak O 1999:9).
Dependiendo del entorno y los contextos sociales y políticos en los que vivía cada país de América Latina, los procesos de reforma se fueron instaurando en diferentes temporalidades y con otras estrategias de aplicación, pero bajo un mismo objetivo a conseguir: cambiar el papel del Estado, reducir su tamaño o como manifestó el Banco Mundial en su Informe sobre Desarrollo mundial en 1997, lograr que "el Estado sólo haga lo que puede hacer“, dejando claro que así se logra su eficiencia.
En el camino hacia la “reducción del tamaño del Estado”, los estudios de Oszlak muestran como las experiencias de reforma (muchas de las cuales no han sido aplicadas a cabalidad con lo establecido) en Venezuela, Ecuador, Perú, Bolivia, Argentina, Brasil han tenido que pasar por dos generaciones que él las denomina como: reformas de primera generación o reformas quirúrgicas del Estado y reformas de segunda generación o las reformasestéticas.
(1)Estudiante del sociologiado, Departamento de Sociología y Ciencias Políticas, PUCE.
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