¿Esta por iniciar la explotación minera a gran escala en el Ecuador?

“La minería a gran escala implica “minería a cielo abierto”, es una actividad industrial de alto impacto ambiental, social y cultural. Es también una actividad industrial insostenible por definición, en la medida en que la explotación del recurso supone su agotamiento.

Las innovaciones técnicas que ha experimentado la minería a partir de la segunda mitad del presente siglo han modificado radicalmente la actividad, de modo que se ha pasado del aprovechamiento de betas subterráneas de gran calidad, a la explotación --en minas a cielo abierto-- de minerales de menor calidad diseminada en grandes yacimientos.

La minería a cielo abierto remueve la capa superficial o sobrecarga de la tierra para hacer accesibles los extensos yacimientos de mineral de baja calidad. Los modernos equipos de excavación, las cintas transportadoras, la gran maquinaria, el uso de nuevos insumos y las tuberías de distribución permiten hoy remover montañas enteras en cuestión de horas, haciendo rentable la extracción de menos de un gramo de oro por tonelada de material removido”.

En el Ecuador se ha confirmado la existencia de oro y cobre en el subsuelo ecuatoriano, por esto después de muchos años de minería informal, Ecuador busca apostar por la minería con estándares mundiales. A finales del 2007, se empezó a tener interés en este sector de la economía después que se develó un potencial minero similar al petrolero, cerca de 217 mil millones en reservas según el Ing. Leonardo Elizalde presidente de la Camara de Mineria, sin embargo ¿Estamos listos para la explotación a gran escala?

¿Cuál es el real potencial minero del país?

De acuerdo con la entrevista realizada al presidente de la Corporación Oikos, Dr. Marco Encalada, resulta difícil determinar de forma cuantitativa el potencial minero en el Ecuador porque el país carece de información formal sobre la riqueza minera, lo que da lugar a mucha especulación sobre el tema. .El monto que invierte tanto el sector privado como el público en investigaciones mineras es insuficiente por lo que no se puede determinar con exactitud el potencial minero del Ecuador.

Además existe un uso perverso de la poca información existente ya que los inversionistas internacionales hablan de una riqueza minera en el país, y una vez hecha la concesión en el momento de pagar impuestos y distribuir beneficios de la explotación, la versión sobre la riqueza minera cambia.

Otro de los factores por lo cual es difícil determinar el potencial minero es que existen dos enfoques para determinar la riqueza minera en el país. El país cuenta con recursos minerales, es decir tiene un potencial disponible en el suelo, sin embargo este no significa que cuente con un potencial productivo que es la riqueza mineral potencialmente extraíble. Por esta razón es necesario estudiar suficientemente la zona: estudios exploratorios, estudios de pre factibilidad en los que se determina la viabilidad del porcentaje extraíble, y estudios de factibilidad en los cuales se plantea el diseño específico de las diversas actividades que se van a realizar para extraer el recurso y la tecnología disponible.

En el escenario de que se compruebe que el potencial productivo minero del país es realmente alto y cercano al pronosticado, nos preguntamos, ¿permitiría este recurso sacar al país del subdesarrollo?. Se ha estimado el monto al que asciende el real costo por daños irreversibles y pérdidas de recursos naturales a perpetuidad?. Estos costos están cubiertos por los beneficios, justifica la inversión?

La pregunta no radica en explotar o no, es evidente que los recursos mineros contribuirán al desarrollo del país, la pregunta es: “en la relación costo/beneficio (incluidos los beneficios perdidos o el costo de oportunidad de uso de los recursos naturales), aún es económicamente viable esta actividad?.

A pesar de que la nueva ley de minería contemplaría mayores controles ambientales en los procesos extractivos, es evidente que el impacto ambiental que ocasionará la explotación minera es alto, así como es alta la incertidumbre respecto del costo ambiental de los recursos naturales implicados, que son mundialmente escasos. Por esta razón no basta con “establecer reglas claras”.

Existen otras alternativas de ingresos para financiar el desarrollo. La conservación y preservación ambiental se justifica por beneficios ambientales futuros, los mismos que aún no logran consensos puesto que la expectativa de beneficios presentes es más tentadora.

No se puede apelar a la toma de conciencia y el espíritu altruista de la humanidad, cuando se tiene problemas de pobreza. Por lo tanto, es importante dar opciones que combinen el uso productivo de la biodiversidad exuberante con la generación de rentas de los activos naturales en el mediano plazo. La bio- prospección requiere dejar de ser un tema tabú para pasar a ser una alternativa que promueva el uso sostenible a partir del conocimiento científico. Esto requiere un análisis serio entre quienes tienen la capacidad de hacerlo y entre quienes pueden invertir en ciencia y tecnología.

Daniela Carrión - Sandra Jiménez Noboa
OPA
Fuentes: Entrevista al Dr. Marco Encalada, Corporación Oikos